Translation examples
verb
She put away her handkerchief.
Ella volvió a guardar su pañuelo.
She went into the pantry to put away the bounty book.
Fue a la despensa para guardar el libro de carteles.
And I'll put away my gun on the same condition.
Y me guardaré la pistola con la misma condición.
Jim put away his walkie-talkie.
Jim volvió a guardar el walkie-talkie.
“Let me put away the figurines I’ve been repairing.”
—Déjame guardar las figuras que he estado arreglando.
verb
But we were all the greater friends for this idea being utterly put away and buried out of sight.
Pero nuestra amistad se vería afianzada al desechar por completo esa idea y enterrarla en el olvido.
It was a pleasure to her to put away bitterness and hate against him, and to hold him in her mind as a mother might, protectively, considering his weaknesses and their origins, for which he was not responsible.
Era un placer para ella desechar cualquier sentimiento de amargura y odio hacia él y acogerle en su mente como lo haría una madre, con ánimo protector, considerando sus debilidades y sus orígenes, de los que no era responsable.
verb
Loula decided to put away some serious savings;
Loula decidió ahorrar en serio;
And she wanted to put away a few dollars for future tuition at NYU.
Además quería ahorrar unos cuantos dólares para pagar la matrícula en la Universidad.
“We’ll just have to tighten up on everything and put away enough money for a couple of trips a year.”
—Bueno, tendremos que apretarnos el cinturón y ahorrar lo suficiente para hacer un par de viajes al año.
And, this may come as a pleasant surprise, but we’ve put away a nice sum of money in the past ten years.
Y te voy a dar una agradable sorpresa, porque en estos diez años hemos logrado ahorrar una bonita suma de dinero.
He was no Uncle Scrooge, saving every krona he earned, but he had managed to put away one hundred and ninety kronor.
No es que fuera un Tío Gilito que ahorrara cada corona que ganaba, pero había conseguido reunir ciento noventa coronas.
I hope she’ll have twenty thousand francs put away by the New Year and I know just how I’m going to invest them for her… .
Quiero que tan pronto como se suelte pueda ahorrar una veintena de billetes que ya me ocuparé yo de invertir;
It all started with old Mr. Osborne lending Cruz a field for a crop that would bring him money to put away for his education.
Todo empezó cuando el viejo señor Osborne le prestó a Cruz un campo para que cultivara algo que le permitiera ahorrar dinero para su educación.
verb
“You don’t look like the kind of girl could put away all that,” the waitress said.
—No pareces la clase de chica que pueda zamparse todo eso —dijo la camarera.
Andrew now said that he knew they were all besotted barbarians but if she could have seen the meal they had just put away Julia would forgive them.
Ahora Andrew dijo que sabía que eran todos unos bárbaros redomados, pero que si Julia hubiera visto la comilona que acababan de zamparse, los perdonaría.
verb
I was about to put away my sword as well, then I heard someone in the shadows whistle a tune. Ti-ri-tu ta-ta.
Iba a envainar mi acero cuando oí una musiquilla silbada entre las sombras. Sonaba tirurí-ta-ta.
He was just about to put away his dagger and leave, when he thought better of it, and instead, leaning forward again, he slashed the man across the mouth.
Se disponía a envainar la daga y marcharse, cuando lo pensó mejor; y antes, inclinándose de nuevo, le dio al otro un tajo cruzado en la boca.
He briefly cleared his throat and began to read, dear sir, I wish to inform you and all those concerned that as from midnight tonight people will start to die again, as had always happened, with little protest, from the beginning of time until the thirty-first day of December last year, I should explain that the reason that led me to interrupt my activities, to stop killing and put away the emblematic scythe that imaginative painters and engravers of yore always placed in my hand, was to give those human beings who so loathe me just a taste of what it would mean to live forever, eternally, although, between you and me, sir, I must confess that I have no idea whether those two expressions, forever and eternally, are as synonymous as is generally believed, anyway, after this period of a few months of what we might call an endurance test or merely extra time and bearing in mind the deplorable results of the experiment, both from the moral, that is, philosophical point of view, and from the pragmatic, that is, social point of view, I felt that it would be best for families and for society as a whole, both vertically and horizontally, if I acknowledged my mistake publicly and announced an immediate return to normality, which will mean that all those people who should be dead, but who, with health or without it, nevertheless remain in the world, will have the candle of their life snuffed out as the last stroke of midnight fades on the air, and please note that the reference to the last stroke is merely symbolic, just in case someone gets the stupid idea of stopping the clocks in all the bell towers or of removing the clappers from the bells themselves, imagining that this will stop time and contradict my irrevocable decision, that of restoring the supreme fear to the hearts of men, most of the people in the studio had by now disappeared, and those who remained were whispering to each other, the buzz of their murmurings failing to provoke the producer, who was himself standing slack-jawed with amazement, into silencing them with the furious gesture he normally deployed, albeit in far less dramatic circumstances, therefore, resign yourselves and die without protest because it will get you nowhere, however, there is one point on which I feel it my duty to admit that I was wrong, and that has to do with the cruel and unjust way in which I used to proceed, taking people’s lives by stealth, with no prior warning, without so much as a by-your-leave, and I recognize that this was downright brutal, often I didn’t even allow them time to draw up a will, although it’s true that in most cases I did send them an illness to pave the way, but the strange thing about illnesses is that human beings always hope to shake them off, and so only when it’s too late do they realize that it will be their final illness, anyway, from now on everyone will receive due warning and be given a week to put what remains of their life in order, to make a will and say goodbye to their family, asking forgiveness for any wrongs done and making peace with the cousin they haven’t spoken to for twenty years, and that said, director-general, all I would ask is that you make sure that, today without fail, every home in the land receives this message, which I sign with the name I am usually known by, death.
Carraspeó un poco para limpiarse la voz y comenzó a leer, señor director general de la televisión nacional, estimado señor, para los efectos que las personas interesadas estimen convenientes le informo de que a partir de la medianoche de hoy se volverá a morir tal como sucedía, sin protestas notorias, desde el principio de los tiempos y hasta el día treinta y uno de diciembre del año pasado, debo explicarle que la intención que me indujo a interrumpir mi actividad, la de parar de matar, a envainar la emblemática guadaña que imaginativos pintores y grabadores de otros tiempos me pusieron en la mano, fue ofrecer a esos seres humanos que tanto me detestan una pequeña muestra de lo que para ellos sería vivir siempre, es decir, eternamente, aunque, aquí entre nosotros dos, señor director general de la televisión nacional, tenga que confesarle mi total ignorancia acerca de si las dos palabras, siempre y eternamente, son tan sinónimas cuanto en general se cree, ahora bien, pasado este periodo de algunos meses que podríamos llamar de prueba de resistencia o de tiempo gratuito y teniendo en cuenta los lamentables resultados de la experiencia, ya sea desde un punto de vista moral, es decir, filosófico, ya sea desde un punto de vista pragmático, es decir, social, he considerado que lo mejor para las familias y para la sociedad en su conjunto, tanto en sentido vertical, como en sentido horizontal, es hacer público el reconocimiento de la equivocación de que soy responsable y anunciar el inmediato regreso a la normalidad, lo que significa que a todas aquellas personas que ya deberían estar muertas, pero que, con salud o sin ella, han permanecido en este mundo, se les apagará la candela de la vida cuando se extinga en el aire la última campanada de la medianoche, nótese que la referencia a la campanada de la medianoche es meramente simbólica, no vaya a ser que a alguien se le pase por la cabeza la idea estúpida de parar los relojes de los campanarios o de quitarle el badajo a las campanas pensando que de esa manera detendría el tiempo y podría contradecir lo que es mi decisión irrevocable, esta de devolver el supremo miedo al corazón de los hombres la mayor parte de las personas que antes se encontraban en el estudio ya había desaparecido, y las que todavía quedaban cuchicheaban unas con otras, sus murmullos siseaban sin que al realizador, él mismo con la boca abierta de puro pasmo, se le ocurriera mandar callar con ese gesto furioso que era su costumbre usar en circunstancias obviamente mucho menos dramáticas luego resígnense y mueran sin discutir porque de nada les valdría, sin embargo, hay un punto en que siento que tengo la obligación de reconocer mi error, y tiene que ver con el injusto y cruel procedimiento que venía siguiendo, que era quitarle la vida a las personas a traición, sin aviso previo, sin decir agua va, comprendo que se trataba de una indecente brutalidad, cuántas veces no di tiempo ni siquiera para que hicieran testamento, es cierto que en la mayoría de los casos les mandaba una enfermedad que abriera camino, pero las enfermedades tienen algo curioso, los seres humanos siempre esperan librarse de ellas, de modo que ya cuando es demasiado tarde acaban sabiendo que ésa iba a ser la última, en fin, a partir de ahora todo el mundo estará prevenido de la misma manera y tendrá un plazo de una semana para poner en orden lo que todavía le queda de vida, hacer testamento y decir adiós a la familia, pidiendo perdón por el mal hecho o haciendo las paces con el primo con el que estaba de relaciones cortadas desde hace veinte años, dicho esto, señor director general de la televisión nacional, sólo me queda pedirle que haga llegar hoy mismo a todos los hogares del país este mi mensaje autógrafo, que firmo con el nombre con que generalmente se me conoce, muerte.
Tungata Zebiwe. The Matabele leader. You had him put away.
Tungata Zebiwe, el caudillo matabele. Usted lo hizo encarcelar.
And out of the sixty-five, I guess I could put away twenty. Now, with the eighty I already saved, in three months . She sipped her beer, contentedly projecting her financial plans.
De los sesenta y cinco, calculo que puedo poner aparte veinte. Con los ochenta que ya tengo separados, en tres meses… —Dio un sorbo a su cerveza, proyectando satisfecha sus planes financieros—.
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