Translation for "macarrónico" to english
Macarrónico
adjective
Translation examples
adjective
con mi lengua "macarrónica".
with my tongue "macaronic.
De las bocas desdentadas brotaban estruendosas carcajadas, y las voces y aquella extraña charla macarrónica colisionaban como los sonidos de una batalla.
Much raucous laughter tumbled out of gap-toothed mouths, and the voices and the strange macaronic talk clashed in the smoky air like the sounds of battle.
La tesis de Lillo se debía de haber desarrollado en torno al diálogo de los dos doctores herejes que se expresaban en un gracioso latín macarrónico.
Lillos thesis must have centered around the dialogue between two heretical scholars who expressed themselves in an amusing macaronic Latin.
Este modelo se hará realidad en la «fotografía con flash» de Novalis y Coleridge, precisamente donde estos pensadores se vieron perseguidos por el espejismo de un omnium gatherum (la coletilla macarrónica de Coleridge).
This model will be realized in the “flash photography” of Novalis and Coleridge, precisely where these thinkers were haunted by the mirage of an omnium gatherum (Coleridge’s macaronic tag).
-Utilización del latín macarrónico en la representación sacra de los Siete Durmientes, de autor anónimo del siglo XVI. Explícame qué tiene que ver con la mafia un título… –¡Tiene que ver!
The Use of Macaronic Latin in the Mystery Play of the Seven Sleepers by an Anonymous Sixteenth-Century Author.Now you tell me what the Mafia could have to do with a title It has a lot to do with it!
Había dos recados para «la doctora Castellano». Uno era un telegrama cuyo contenido intuyó incluso antes de abrirlo: los mejores deseos de Barney en una especie de aproximación macarrónica al español, que concluía: «Buena suerte y breaka un leggo[14]».
There were two messages for ‘La Doctora Castellano.’ One was a telegram whose contents she intuited before opening: good wishes from Barney in some macaronic approximation of broken Spanish, which concluded, ‘Buena suerte y Breaka un leggo.’
hay acaso algo mejor sentado, tan absoluta y universalmente admitido, tan sólida y eficazmente argumentado, tan irrefutablemente establecido, más unánimemente acatado, menos puesto por nadie en tela de juicio, más avalado, en fin, por el asenso secular y común de toda la gran masa de los mortales que la supremacía del goce amoroso (físico, dinámico, funcional) en brazos de la cabecilla montaraz de una harca o una centinela del Xich el Malakí el Maghrebí, preferentemente del Tercio de Regulares?: sólo un demente, un malvado o un necio osarían sostener lo contrario!: conforme a los anales y fastos eclesiásticos, el último iluso que se atrevió a hacerlo fue condenado ad perpetuam rei memoriam por los más afamados teólogos de la Cristiandad reunidos en Basilea unos meses antes de la mortífera epidemia de peste y las luchas intestinas que dieron al traste con el poder de la dinastía merovingia y sus grandiosos sueños imperiales: su imprudente e infantil contumacia le llevó a los extremos de pretender leer ante aquella docta e imponente asamblea un tratado en dieciséis volúmenes, escrito en un latín tan macarrónico como extravagante, titulado «Brevis Demonstratio ad Reverendos Ministros Verbi Dei contra impiam et perversam Doctrinam impugnatoram Superioritas Amore in Virginis Placentis», en el que, con ayuda de algunos grabados y láminas en colores, trató de acreditar su peregrina teoría en medio del tole indignado de los presentes, quienes castigaron su porfiada estultez decretando la pena de muerte, si bien, teniendo en cuenta la notoria perturbación de sus facultades, fue conmutada a última hora en una jocosa exhibición del reo con orejas y rabo de asno por las plazas y mercados de la ciudad, tras la cual, el desdichado, según las crónicas y documentos de la época que de pasada tocan a su persona, arrastró una vida miserable y errante por todas las capitales de Europa, fue mozo y palafrenero de un príncipe lituano acogido a la protección del gran bailío de Brujas, frecuentó durante un tiempo las sociedades patrióticas clandestinas escocesas, creó una pequeña secta disidente embebida en el espíritu de los Rosa Cruz, llegó a formar parte de un conventículo medio masónico, medio espiritista dirigido por un coronel mexicano que se adhirió después al movimiento insurreccional cartagenero y se vio obligado a emigrar a Creta, colaboró en diferentes publicaciones y hojas sueltas siempre con la idea obstinada de exponer su estrafalaria doctrina sin conseguir, al parecer, más que media docena de prosélitos de clase social humildísima, se hizo luego utopista libertario, polemizó sobre un tonel de Hyde Park con un oscuro discípulo de Fourier, tuvo contactos fugaces con los movimientos autonomistas valdentinos y jurasianos, intentó fundar vanamente comunidades de adeptos en Borgoña y el Nivarnés, fue procesado por estupro y abuso de confianza en Lausana, peroró en los clubes jacobinos de París, encabezó una partida de cuáqueros en las estribaciones de la Alpujarra, recibió dinero y socorros de una institución filantrópica inglesa, vendió ejemplares del Evangelio que George Borrow había traducido al caló, urdió vagas conspiraciones frustradas y se asoció con un extraño judío tangerino a fin de promover un culto esotérico, nebuloso e inclasificable sin obtener por ello nuevos secuaces hasta que, vencido por la edad y los disgustos, fue a parar, cubierto de mugre y andrajos, a una ínfima posada de la villa de Burgos, en donde le asaltó una agudísima fiebre de resultas de la cual murió, sin haber querido revelar su identidad a persona alguna, abrazado a una vieja y asendereada maleta en la que, según nos cuenta don Marcelino Menéndez Pelayo, ocultaba preciosamente bajo un amasijo de papeles y cartas amarillas los dieciséis volúmenes inéditos de su insensata «Brevis Demonstrado»
is there perchance anything as reasonable, as totally and universally accepted, as solidly and effectively proven by logical argument, as irrefutably established, more unanimously revered and less subject to doubt, more highly endorsed, in a word, by the consensus of history and the vast majority of mortals than the supremacy of erotic pleasure (physically, dynamically, functionally) in the arms of the fierce leader of a harka or a sentinel of the Royal Moroccan Army, preferably one who is attached to the Regular Infantry?: only a madman, a malicious backbiter, or a fool would be so bold as to maintain the contrary!: according to ecclesiastical annals and chronicles, the last deluded soul who dared to do so was condemned ad perpetuam rei memoriam by the most celebrated theologians of Christendom, who had met in council in Basel a few months before a deadly epidemic of the plague and internecine quarrels put an end to the power of the Merovingian dynasty and its grandiose imperial dreams: his imprudent and infantile perversity led him to the extreme of attempting to read before that learned and imposing assembly a treatise in seventeen volumes, written in outlandish, macaronic Latin, entitled Brevis Demonstratio ad Reverendos Ministros Verbi Dei contra impiam et perversam Doctrinam impugnatoram Superioritas Amore in Virginis Placentis, in which, with the aid of a number of engravings and colored plates, he endeavored to prove his weird theory amid indignant shouts of protest on the part of those present, who punished his stubborn folly by sentencing him to death: however, in view of the evident perturbation of his mental faculties, this death sentence was commuted at the very last moment and the criminal was instead waggishly placed on public exhibition in the public squares and marketplaces of the city, wearing the ears and the tail of a donkey, whereupon the wretch, according to the chronicles and documents of the period which mention him in passing, lived a life of misery, wandering about all the capitals of Europe: he became the manservant and ostler of a Lithuanian prince who enjoyed the protection of the Grand Bailli of Bruges, he frequented for a time clandestine Scottish patriotic groups, he founded a minor dissident sect strongly influenced by the mysticism of the Order of Rosicrucians, he eventually joined a half-Masonic, half-spiritualist conventicle led by a Mexican colonel who later took part in the insurrection at Cartagena and was obliged to emigrate to Crete, he was a contributor to various publications and wrote a number of pamphlets, stubbornly refusing to renounce the idea of putting his wildly eccentric doctrine before the public, though apparently he never succeeded in attracting more than a half dozen proselytes of the most humble class of society, whereupon he became a libertarian utopian, held a debate, standing atop a barrel in Hyde Park, with an obscure disciple of Fourier, had fleeting contacts with separatist movements in the Val d’Aosta and the Jura, labored in vain to establish communities of disciples in Burgundy and Nivernais, was prosecuted for rape and breach of promise in Lausanne, delivered perorations in Jacobin clubs in Paris, headed a Quaker colony in the Alpujarras Mountains, received money and other aid from a British philanthropical institution, sold copies of the New Testament that George Borrow had translated into gypsy cant, plotted vague conspiracies that came to nothing and allied himself with a mysterious Jew from Tangier with the aim of promoting an esoteric, nebulous, and unclassifiable cult without thereby attracting any new followers, until finally, overtaken by old age and misfortunes, he ended up, in rags and filthy dirty, in a lowly inn in the city of Burgos, where he was taken with a severe fever, the effects of which he eventually died of, without ever having revealed his identity to anyone, clinging to an old and battered valise in which, according to the learned scholar Don Marcelino Menéndez Pelayo, he kept safely hidden, beneath a jumble of papers and letters long since turned yellow, the seventeen unpublished volumes of his mad Brevis Demonstratio
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